El gasto en educación es una inversión. Entiendo por inversión, un proceso de beneficio, que en un futuro, va a proporcionar algo.
En cuanto a la educación, se invierte para tener gente más preparada, lo que en un futuro es positivo a nivel social. Una sociedad quiere gente preparada para que las cosas funcionen mejor.
Esta inversión en educación, se observa desde dos perspectivas, una a nivel individual y otra a nivel social.
Desde un punto de vista individual, ¿nos interesa invertir en educación?, por ejemplo, ¿nos interesa seguir estudiando, después de acabar bachillerato?
Para demostrar que la inversión en educación es rentable, hay que hacer una comparativa con otros sectores, como sanidad o infraestructuras, por ejemplo.
Pero, ¿cómo calculamos la rentabilidad de cursar un grado? Para ello, comparamos los gastos y beneficios a lo largo de su duración.
Está claro que los beneficios son mayores, ya que gracias a haber cursado el grado mis posibilidades de encontrar un trabajo aumentan y me es más fácil optar a un puesto mejor, porque he recibido una formación.
En cuanto a la rentabilidad social, ¿le sale rentable al país invertir en educación?
Con los costes, nos referimos, por ejemplo, de la energía eléctrica del aula, el trabajo el profesor, el gasto en mobiliario escolar…
Hablando de beneficios, nos referimos a un aumento de la productividad tanto a nivel individual, como a nivel social. Ya que al tener una sociedad más educada, habrá un electorado más preparado.
Si nuestra sociedad tiene un mayor nivel educativo, se reduce la probabilidad de realizar un delito, ya que observamos las consecuencias negativas.
Por tanto, los beneficios superan los costes, lo que beneficia invertir en educación ya que se adquieren unos rendimientos elevados.
En conclusión, la educación es una inversión rentable y ayuda al desarrollo del país.
El gasto en educación es una inversión. Entiendo por inversión, un proceso de beneficio, que en un futuro, va a proporcionar algo.
En cuanto a la educación, se invierte para tener gente más preparada, lo que en un futuro es positivo a nivel social. Una sociedad quiere gente preparada para que las cosas funcionen mejor.
Esta inversión en educación, se observa desde dos perspectivas, una a nivel individual y otra a nivel social.
Desde un punto de vista individual, ¿nos interesa invertir en educación?, por ejemplo, ¿nos interesa seguir estudiando, después de acabar bachillerato?
Para demostrar que la inversión en educación es rentable, hay que hacer una comparativa con otros sectores, como sanidad o infraestructuras, por ejemplo.
Pero, ¿cómo calculamos la rentabilidad de cursar un grado? Para ello, comparamos los gastos y beneficios a lo largo de su duración.
Está claro que los beneficios son mayores, ya que gracias a haber cursado el grado mis posibilidades de encontrar un trabajo aumentan y me es más fácil optar a un puesto mejor, porque he recibido una formación.
En cuanto a la rentabilidad social, ¿le sale rentable al país invertir en educación?
Con los costes, nos referimos, por ejemplo, de la energía eléctrica del aula, el trabajo el profesor, el gasto en mobiliario escolar…
Hablando de beneficios, nos referimos a un aumento de la productividad tanto a nivel individual, como a nivel social. Ya que al tener una sociedad más educada, habrá un electorado más preparado.
Si nuestra sociedad tiene un mayor nivel educativo, se reduce la probabilidad de realizar un delito, ya que observamos las consecuencias negativas.
Por tanto, los beneficios superan los costes, lo que beneficia invertir en educación ya que se adquieren unos rendimientos elevados.
En conclusión, la educación es una inversión rentable y ayuda al desarrollo del país.